A la hora de seleccionar un liofilizador para el procesamiento de alimentos, hay tres parámetros técnicos fundamentales que merecen su especial atención: la superficie de las bandejas, la temperatura del condensador y el nivel de vacío final.
Para la mayoría de las aplicaciones alimentarias, una temperatura del condensador de aproximadamente -45 °C y un vacío final de 10 Pa suelen ser suficientes para garantizar una sublimación eficiente.
Dicho esto, la superficie de los estantes es el parámetro que más se suele malinterpretar. Algunos proveedores anuncian una capacidad de lote de 50 kg, pero solo ofrecen 4 m² de superficie de estantes, lo que supone una clara discrepancia. En realidad, este tipo de equipos no pueden alcanzar el rendimiento indicado, independientemente del sistema de vacío.
¿Por qué? Porque la eficiencia de la liofilización depende no solo del contenido de humedad y del nivel de vacío, sino también del grosor de la capa de material. Sobrecargar las bandejas ralentiza la transferencia de calor y la salida de vapor, lo que reduce drásticamente la eficiencia del secado, incluso para productos con bajo contenido de humedad como los dulces.
En Kemolo, creemos en la transparencia. Publicamos información precisa sobre la capacidad de almacenamiento, probamos el rendimiento de nuestros condensadores en condiciones reales y verificamos cada lectura de vacío según los estándares de aceptación de fábrica, para que usted pueda tomar decisiones basadas en hechos, no en afirmaciones publicitarias.